“Estén alegres. Traten de ser mejores. Háganme caso. Pónganse de acuerdo unos con otros y vivan tranquilos. Y el Dios que nos ama y nos da paz, estará con ustedes. Salúdense unos a otros con un beso de hermanos. Todos en la iglesia les mandan saludos.” -2 Corintios 13, Traducción en lenguaje actual.
Ahí queda el deseo más ferviente de Pablo cuando concluye su segunda carta a los cristianos de Corinto. Se nota que deseaba para ellos lo mejor. Que procuraran siempre estar alegres; que trataran de ser cada día mejores como personas; que procuraran siempre la paz con los demás y que llevaran vidas tranquilas. Solo así podrían sentir en su corazón la cercanía de Dios.
A veces se tiene la sensación de que es difícil que todos esos elementos se conjuguen y pueda uno sentir esa clase de paz interior. Sobre todo, cuando se vive en un mundo secular, acelerado y refractario a lo espiritual. Pero no es imposible si uno lo desea y lo busca de verdad. De hecho, se sabe de personas que bajo las condiciones más adversas, como vivir en un campo de concentración, mantuvieron la paz interior suficiente como para sobrevivir ellas mismas y ser una ayuda y soporte para otros.
Y en el cristianismo, se afirma que esa disposición del corazón puede lograrse cuando se pide persistentemente en oración el Espíritu de Dios y permite uno “llenarse de Cristo“, es decir, de su mentalidad espiritual o forma de ver las cosas. Quizá por eso, Thomas Merton escribió:
No podemos llevar la esperanza y la redención a otros, a menos que nosotros mismos estemos llenos de la luz de Cristo y de su espíritu…
De hecho, nuestra búsqueda de Dios no es cuestión de encontrarlo por medio de ciertas técnicas ascéticas. Mas bien, es un aquietamiento y reajuste de toda nuestra vida por medio de la abnegación, la oración y las buenas obras, de forma que el propio Dios, que nos busca más de lo que nosotros le buscamos a Él, puede ‘hallarnos’ y ‘tomar posesión de nosotros.’” -Vida y Santidad, Sal Terrae, 2006, págs. 40-42.
Esteban López
No hay mejor Confort, paz, tranquilidad y seguridad que saber que ese ENTE TODOPODER esta contigo dia y noche..y que no es necesario mirar al cielo para esperar “señales” …las “señales” se ven diariamente en el vivir cotidiano…