Como Ray Franz ha explicado en más de una ocasión, Crisis de Conciencia se escribió debido a un sentido de obligación; eran ya demasiados los asuntos que merecían tratarse desde el respeto, pero también con un espíritu crítico constructivo. Esa es la razón por la que el libro ha supuesto para muchas personas un importante motivo para la reflexión, y un punto significativo de inflexión en la historia de la religión de los testigos de Jehová.
No era ni mucho menos intención del autor, ridiculizar o vejar las enseñanzas de una organización religiosa aceptadas fervientemente por millones de personas en todo mundo, sino hacer un llamamiento a la importancia de que el cristianismo tiene como centro solo el buen espíritu reflejado en las obras y enseñanzas de Jesús de Nazaret. Tampoco era su deseo que quien leyera el libro perdiera la fe; como él mismo escribe “la búsqueda de la verdad no debe ser destructiva de la fe.” Más bien su lectura debería potenciar la confianza que todo creyente debería depositar solo en Dios.
Y por supuesto, tampoco deberían otras personas ajenas a los testigos de Jehová regodearse en los aspectos que comprometen seriamente a esa religión, ya que algunos de esos mismos asuntos (como el exceso de autoritarismo, etc) también pueden encontrarse en sus propias iglesias. De modo que el libro se convierte así en motivo inevitable para la reflexión de todo creyente.
Aunque Ray Franz ha cumplido hace poco ochenta y siete años, sigue muy activo y ha expresado su deseo de concentrarse en los próximos meses en la revisión y edición definitiva al español de su segundo libro A la búsqueda de la libertad cristiana.