Cuando nos vemos frente a frente con las injusticias y el sufrimiento, fuere del carácter que fuere, bueno sería poder situarnos a gran altura, digamos a 6000 millones de kilómetros de nuestro hogar la Tierra, y, desde allí, observar lo que está ocurriendo; de seguro que veríamos todo desde una perspectiva que nos de una motivación mas para hacerle frente a todo lo que cada ser humano está experimentando. También la esperanza en un Creador que nos observa, a nosotros, que habitamos este“apenas un punto azul pálido azul en el Universo”, bien nos daría la convicción del salmista, en la Cancion del las Subidas. El salmo 121 dice asi:
Alzaré mis ojos a los montes.
¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová,
que hizo los cielos y la tierra.
No dará tu pie al resbaladero
ni se dormirá el que te guarda.
Por cierto, no se adormecerá ni dormirá
el que guarda a Israel.
Jehová es tu guardador,
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te fatigará de día
ni la luna de noche.
Jehová te guardará de todo mal,
él guardará tu alma.
Jehová guardará tu salida y tu entrada
desde ahora y para siempre.
Version Valera 1995
Lo que sigue, del diario Clarin de Argentina del dia 7 de Junio de 2009, pudiera ayudarnos en nuestra reflexión, mas alla de la postura del escritor. Creo que es un articulo interesante. Que lo disfruten:
Apenas un punto azul pálido en el universo
Entre la Tierra y el cielo. Todos los sueños y los miedos caben entre ambas dimensiones.
Por: Peter Singer
Fuente: PROFESOR DE BIOETICA, UNIVERSIDAD DE PRINCETON
El filósofo alemán del siglo XVIII Immanuel Kant escribió: “Dos cosas llenan el corazón de un temor y una reverencia siempre renovados: el firmamento estrellado arriba y la ley moral en nuestro interior”.
Este año, el 400 aniversario del primer uso de un telescopio por parte de Galileo, ha sido declarado el Año Internacional de la Astronomía, de modo que parece un buen momento para reflexionar sobre la primera fuente de “temor y reverencia” de Kant.
¿Qué nos dice la astronomía sobre “el firmamento estrellado arriba”? Al ampliar nuestro conocimiento de la vastedad del universo, la ciencia aumentó el temor y la reverencia que sentimos cuando miramos para arriba en una noche estrellada (es decir, suponiendo que nos hemos alejado lo suficiente de la contaminación ambiental y la excesiva iluminación callejera como para poder ver bien las estrellas). Pero, al mismo tiempo, nuestro mayor conocimiento seguramente nos obligue a reconocer que nuestro lugar en el universo no es particularmente importante.
En su ensayo Sueños y realidades, el filósofo Bertrand Russell escribió que toda nuestra galaxia Vía Láctea es un fragmento diminuto del universo y que, dentro de este fragmento, nuestro sistema solar es “una mota infinitesimal”, y dentro de esta mota, “nuestro planeta es un punto microscópico”.
Hoy, no necesitamos basarnos en ese tipo de descripciones sobre la importancia de nuestro planeta dentro de nuestra galaxia. El astrónomo Carl Sagan sugirió que la sonda espacial Voyager capturara una imagen de la Tierra cuando alcanzara los márgenes externos de nuestro sistema solar. Lo hizo, en 1990, y la Tierra aparece en una imagen granulada como un punto azul pálido. Si uno va a YouTube y busca “Carl Sagan – Pale Blue Dot” (punto azul pálido en inglés), puede verlo, y hasta escuchar al propio Sagan diciéndonos que debemos querer a nuestro mundo porque todo lo que los humanos alguna vez valoraron existe solamente en ese punto azul pálido.
Es una experiencia conmovedora, ¿pero qué debemos aprender de ella? Russell pensaba que era importante confrontar el hecho de nuestro lugar insignificante en el universo, porque no quería que viviéramos en la comodidad ilusoria de creer que el mundo había sido creado para nosotros y que estamos bajo el cuidado benevolente de un creador todopoderoso. Sueños y realidades concluye con estas palabras conmovedoras: “Ningún hombre está liberado del miedo si no se atreve a ver su lugar en el mundo tal cual es; ningún hombre puede alcanzar la grandeza de la que es capaz hasta que se permita ver su propia pequeñez”.
Después de la Segunda Guerra, cuando el mundo se dividió en campos nuclearmente armados que se amenazaban con la destrucción mutua, Russell no era de la idea de que nuestra insignificancia, frente a la vastedad del universo, significaba que el fin de la vida en la Tierra no importaba. Por el contrario, hizo del desarme nuclear el principal foco de su actividad política por el resto de su vida.
Sagan adoptó una visión similar. Al Gore utilizó la imagen del “punto azul pálido” en el final de su película “Una verdad incómoda”, donde sugería que si destruimos este planeta, no tenemos otra parte adonde ir.
Copyright Clarín y Project Syndicate, 2009.
http://www.youtube.com/watch?v=oGKm6_-BmRE
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